Supongo que la vi y lo primero que pensé fue que ése iba a ser uno de mis propósitos ese año, entrar un poquito en su mundo; y no era la primera vez que me pasaba. Hubo una primera impresión bastante buena y creo que inmejorable sin duda. Pronto llegaron las dudas de con quien podría congeniar mejor o no, y después de algunas miradas tímidas, ahí estaba yo, con la pregunta que le hago a todo el mundo tras conocerlo: "¿qué música escuchas?". Supongo que era lo que más me interesaba en ese momento y lo que siempre me importó, aunque a muchos les resulte indiferente. Se le veía una persona extrovertida, y por su forma de vestir, supongo que no me precipité en adivinar su estilo, tan transparente como la personalidad que mostraba tener.
No se lo dije a nadie, ni siquiera a ella tras el primer acercamiento, pero estaba segura de que iba a tener un trato especial con ella, al menos al cabo de un tiempo, y así fue...
Nunca me había interesado tanto en conocer a alguien, pero sabía que empezaba a tener algo de iniciativa por una vez para no contar con nadie que me la presentara, y que dependiera de mí el querer o no querer llevarme bien con la primera persona en la que me fijé ese curso.
Los primeros días de clase fluyeron mejor que en ninguna época pasada, y realmente estaba contenta y cómoda estando allí así que disfruté todo lo que pude desde el primer momento. Se notaba en el ambiente algo diferente... Supongo que más cachondeo de lo que nadie esperaba, y yo, como siempre, estuve al tanto de cada detalle que podía percibir dentro de esas 4 paredes. No le di mísera importancia a que ella estuviera cerca, tan cerca dentro que hasta subían las ganas de acercarme y quizás, manetener alguna conversación dándome igual si fuese poco productiva o no (las mejores conversaciones salen de cosas sin sentido), pero tampoco me impacienté ya que tampoco quería que se me notaran las ganas de congeniar desde el primer minuto con alguien nuevo para mí.
Pasaron las semanas y ya no recuerdo cómo fue que creamos la conexión que quería entre las dos, ya compartíamos alguna que otra carcajada a causa del resto o de nosotras mismas... Pero a los meses empecé a notar que algo iba mal, o más que mal, raro... Distinto. Igual quien fallaba era yo y no ella. Era la idea que me iba haciendo. Mí cabeza, a la cual se le fue un poco la pinza, empezó a hacerse un lío, y quizá, mezcló más sentimientos de la cuenta.
Ya no sabía si era correcto o no lo que podría llegar a pensar respecto a querer pasar tanto tiempo al lado de una persona que acababa de conocer, y me ponía nerviosa el hecho de querer saber por qué me estaba pasando eso cuando creía que todo estaba fluyendo como quería, sin más.
Pasaron miles de sensaciones por todo mi cuerpo. Sensaciones que recuerdo como si estuviera ahora mismo en los momentos en donde confundimos tantas cosas... Alomejor simplemente estábamos desvariando y sacando las cosas de contexto, pero sí, sí fue extraño.
Quizá eso me abrió paso a mí para llegar con ánimos a donde ella pudiera estar y decirle que pasara lo que pasara, nunca la dejaría sola cuando las cosas marcharan mal, o bien. Supongo que fue cuando me di cuenta gracias a ella que a pesar de haber visto cosas donde no las habían, había empezado a conocer a alguien verdaderamente diferente, tal y como me la imaginé.
Pensé que me había abierto las puertas de su confianza para brindármela sin peros, tal y como lo hice yo, y gracias a esto fue como cada vez más me fui acercando a ella. Nunca había pretendido pedir nada a cambio según lo que yo diera, y lo sentí todas las veces que ella me regaló sonrisas y abrazos a más no poder.
Cuando los malentendidos acabaron al fin, volvió la calma. Una calma que quería ya sentir por alejarme de las preocupaciones que tenía en ese entonces respecto a ese lío donde acumulé muchas cosas, tantas que ya sentía que tenía ganas de explotar por todo lo malo que provocó. Y tanto lo pude haber pasado bien, como mal, pero no vino todo junto y me mantuve serena incluso cuando mis lágrimas caían por encontrarme más perdida de lo que esperé. Lo que me ayudó fue la mano que me tendió ella, porque aunque me ahogaba por su culpa, respiraba gracias a ella también. Dejé pasar el tiempo y tras un silencio duradero para mí, y bastante incómodo, quise volver a retomar lo que había dejado apartado sin saber muy bien por qué.
Cuando dejé de lado amargos tragos, todo lo bueno parecía renacer de nuevo con mucha intensidad, con más luz que antes, lo que para mí era lo mejor que podría pasarme ya que sentía que sin sus risas a mi lado queriendo compartirlas conmigo, poco iba a hacer yo en clase. Asimilé algo que ya estaba escrito, y aunque las cosas pasaran así, ella era para mí demasiado buena como para querer arremeter sobre ella culpas ajenas. Había sido yo el problema sin darme cuenta... y lo sentí en silencio muchas veces, aunque nunca se lo contara...
A pesar de todas esas palabras, jamás le reproché nada, porque alomejor era yo quien se habría creado ilusiones sobre algo que se veía practicamente imposible. No se merecía que le reprochara nada, no se merecía que le guardara rencor, no se merecía hacerla invisible ante mis ojos.
Por eso me acerqué con más cariño que nunca para no volver atrás.
Las cosas marchaban bien, y ya iba sintiendo cada vez más que estaba formando parte de mi vida sin apenas darme cuenta. Parecía increíble, algo que me propuse en un comienzo, se iba cumpliendo paso a paso, con sus más y sus menos, pero como todo.
Cuando me dolía algo sabía que quizá ese dolor se debía al aprecio que le estaba teniendo, pero no sólo por su compañía, sino por haberse querido apoyar en mi hombro tantas veces como yo. Quizá fue lo que me fue convenciendo de que una amistad consta de diversas partes vitales para ayudarla a crecer, madurar y perdurar, y así es como estaba siendo; Me gustaba (y me gusta) escucharla. Me encanta pasar horas hablando con ella, decirle cualquier tontería y mirarnos con complicidad. Me encanta que me haga reír y que me haga enfadar. Me encanta que sea ella sin más, que sea tan retorcida y complicada, y que en su cabeza no haya más que ideas de cómo poder despreocuparse de todas las cosas negativas que puedan pasar... Y ella no lo sabe, pero la fuerza que lleva dentro es imposible de quebrar.
Hay veces que pienso en que arrepentirse ahora no vale de nada, ni siquiera viene a cuento porque lo que pasó, pasó y no hay marcha atrás, pero si pudiera volver... sé perfectamente cada cosa que no haría ni diría sabiendo que puedo hacerle daño. Quizá me siento en deuda con ella por haber cometido algún que otro error que arriesgó todo lo que pudimos alimentar en un momento determinado, y sí, hay veces que me odio por ello, por recordar que estuve a un paso de quizá hacer que nada volviese a ser como antes, y me reconcome por dentro esa amarga sensación de preguntarme por qué no lo hice todo mejor sabiendo que ella me estaba dando lo mejor de sí. Alomejor en ese momento no pensé, pero sí, hoy por hoy, me arrepiento del daño que pude haberle causado, sobre todo, por la unión que logramos conseguir después.
Me gustaría darle las gracias mil y una veces por haber sabido perdonar mis errores y por haber querido volver a empezar de cero conmigo. Es cierto que nunca lo volvimos a sacar puesto a que ambas sabíamos que sí había sido una metedura de pata por mi parte, pero que jamás se volvería a comenter.
Me puse a prueba, puse a prueba mis pensamientos y sentimientos, y ya estaba claro que era incapaz de volver a hacer que las cosas fueran otra vez mal entre ella y yo, porque es cierto, la necesito.
Y hasta ahora, nunca fuimos de hablar de cariño, alomejor era que no hacía falta decirnos nada estando la una para la otra cada mañana y alguna que otra tarde, o noche, pero ya era obvio que pasó de ser una persona que simplemente me cayera bien por lo simpática que fuera, por ejemplo, por esa primera impresión, a convertirse en alguien que realmente yo ya tenía en cuenta.
Las cosas no pasaron rápido, ni el tiempo fue corto, todo estuvo a nuestro favor y si las cosas pasaron así porque tenían que pasar así, bienvenidas sean ellas, porque lo que sí sé es que poder alejarme de ella, si antes me resultaba difícil, ahora me es imposible. Y sí, puede que después de este curso, el cual me trajo lo mejor del año, quiera seguir pensando en acabar Bachillerato y que mi futuro esté conpinchado con el suyo. Bueno, sinceramente no quiero pensar, quiero que eso sea así cueste lo que cueste.
Ahora sólo deseo que los buenos ratos no acaben aquí, y que por muchas cosas que se pongan en contra, o personas que se pongan en medio, sigamos como el primer momento. Nada me unió nunca tanto a alguien, y ni siquiera ha pasado un año, pero parece que aquí los días que pasen, ya no importan, y dudo que importen alguna vez.
Porque sí, seguiremos con las fiestas y todas esas voladas y estados ebrios donde sólo pretendíamos buscar un poquito de tranquilidad cada una para olvidar y simplemente pasarlo lo mejor que pudiéramos, que para nosotras, era y sigue siendo lo verdaderamente importante. Sobre todo para sacar fuera locura, rabia o tristeza contenida, o simplemente, arrojar y contagiar euforia, tanto como siempre acostumbra a hacer ella
Así que después de todo, sólo me quedaría decirle que he disfrutado como nadie haciendo de todo junto a ella. He valorado el llorar con la cara descubierta sin miedo ni vergüenza a que ella me pudiera ver. He tenido en cuenta el gritarle, darle algún gajazo que otro, fastidiarla, o simplemente jugar como dos crías, como también tuve en cuenta todas y cada una de las ostias que me dio nada más comenzar el curso, cosa que aunque no me gustara, me hacía reír, como siempre... Y sobre todo, he tenido en cuenta todo el amor (escondido que siente por mí) que he sentido al abrazarme a cada momento.
Sé que nunca se deja de conocer a alguien, pero yo sí he tenido el placer de conocer al menos una parte de ella, y esa parte la adoro, porque con tan sólo un pedazo de ella, pude haberme sentido menos sola cuando las cosas no iban demasiado bien...
Sabía que me consideraba una persona más introvertida que extrovertida, pero aunque me callara y guardara mis cosas sólo para mí, estaba levantándome con cada minúscula sensación que me hacía sentir, viéndola a ella tan feliz... de esa felicidad que da gusto ver, aunque también, poniendo malas caras que contagiaba cuando algo estaba mal.
Pero ha sido todo lo que quería para mí, porque todo lo bueno de ella me lo quedo, y lo malo, es mejor dejarlo a un lado, porque de errores se aprende y bien aprendida tengo la lección. Nunca voy a sentir que necesitaré tanto de alguien así porque ya lo he dicho más de una vez, con ella ha sido todo radical y diferente, y sí, vuelvo a repetir, tuve muy en cuenta que los amigos vienen y van, y yo quizá tuve esa pequeña suerte de conocer a la pesadilla inquieta que necesitaba tener.
Así que más no pude pedir. Fueron más de un berrinche que me cogí con ella, que con sólo una carita de pena se podía arreglar, pero también más de una alegría que me llevé. Así que lo único que me queda reiterar después de todo esto es que... Me ha encantado conocerla, que ha sido verdaderamente un gustazo el haber compartido tantas horas de clase y de estudio a su lado... Y que sin dudarlo ni un segundo, ella puede tener la ventaja sobre el resto de recurrir a mí sea como sea y cuando quiera, porque estaré dispuesta 100% (a que me coma la oreja) a escucharla todo cuanto necesite.
Espero que la cantidad de abrazos sea infinita, que todo salga bien, y que lo positivo vaya a ella, porque sí, se lo merece.
¡Te quiero!
Bueno, no hay nada más que decir. Quise dejarte un "pequeño espacio" en mi blog dedicado solamente a ti por el día de tu cumpleaños resumiéndote el cómo nos conocimos pero ya ves que vino un poco con retraso así que lo siento por ello. Espero no haberme dejado nada atrás pero lo único que me gustaría hacerte saber es que nunca pierdas esa confianza que has depositado en mí porque pase lo que pase voy a estar contigo ahí, apoyándote por todo lo bueno que me has dado durante todo este tiempo. Gracias por no dejar de ser como eres y gracias por haberme brindado todas y cada una de las cosas positivas que me quedo de ti. Eres muy especial para mí Natalia, tanto como pocas (poquísimas) personas lo son, y todo eso es gracias a tu forma de ser y comportarte no sólo conmigo, sino con el resto de nuestro entorno. Y sí, te voy a echar de menos este tiempo que estés en Galicia, ¿para qué mentirte? Sabes que tú también te haces la dura, ¿eh, chica? xD =)
Feliz cumpleaños atrasadamente again bonita mía. <3



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