Y te aceptaré por lo que eres
Si me aceptas por todo lo que soy
Si me aceptas por todo lo que soy
Al final nunca termino en una conclusión, es curioso pero cierto. Creo que lo único que hago al pensar tanto las cosas es que se me acumulen más las ganas de querer llorar, y vuelve un desastre más porque lo que consigo es más desorden en mi cabeza, ¿y sabes cuánto me ha pasado últimamente? te mentiría si te dijera que hará pocos días que me pasa, y sí, odio mentir, y más cuando es evidente lo poco práctico que me resulta.
¿Verdades? ¿me pides verdades? No sé bien cómo empezar a contarte verdades, de esas que salen de mí porque sí, por lo sincera que me considero (en algunas ocasiones), pero podría empezar por decirte que me siento en una noria, siempre girando, o quizás en una nube, siempre flotando. Y puede que eso me guste o sólo me asuste porque ahora no estoy con los pies en la tierra.
¿Que me preocupo demasiado por las cosas? Sí. Eso vino conmigo desde que nací, cuando algo va mal me cuestiono qué pasó para que fuera mal, por qué va mal, por culpa de quién va mal, a santo de qué. Y cuando algo va bien... alomejor yo y mi torpeza no hacemos más que darle la vuelta y sin quererlo, encontrar algo negativo, como quien despega una roca en arena o tierra y se encuentra con miles de gusanitos y bichitos en general pegados a ella, lo más escalofriante que se pueda ver.
¿Que me enfado continuamente? Sí. Me vuelco tanto por mis dos extremos que sí. No me gusta dejar las cosas pasar y si hay que reprochar queriendo o llamar la atención, o simplemente montarla, ahí estoy yo, la primera de la cola que se atreve a hacerlo para luego arrepentirse un poquito.
¿Que soy demasiado sensible? Sí, (ahora sí: obvio). Esto en especial creo que es algo que define mi personalidad bastante (que quien me conozca de verdad lo sabe). No hay mísera vez que no pase por alto algo que me moleste, a partir de ahí vienen los enfados (tontos en su mayoría), y si algo me gusta, lo vivo, lo siento. Pero quizá con esto he aprendido a valorarme, a quererme y a aprender a ser fuerte, importándome menos lo que puedan decir o pensar que siendo yo misma con estas cositas que me crean.
¿Que quiero con locura? Sí. Con locura y más. Sé en qué justa medida he de querer a alguien, porque dicen que no se controla, ¿cómo que no? Sabes cuando estás queriendo a alguien porque lo sientes así, y también sabes cuando no. ¿Y cuando se debe o no se debe querer? Quizá suene cursi, pero alomejor es verdad que tu corazón es el único que lleve el mando en esas cosas, pero si tu cabeza sabe que no debes de querer así, hay alternativas, hay muchas alternativas. Sé a quien quiero y las razones de por qué lo hago y en mí es raro el decir un "te quiero" a alguien a quien acabo de conocer. Me cuesta asimilar algo tan profundo como es el sentimiento de sentir tanto cariño hacia alguien. Si quiero a alguien es porque esa persona me ha brindado muchas cosas buenas y porque quizá también me sienta querida por ella, cuando esa persona no me da nada... aunque ya la haya querido... muchas cosas se pierden y todo se desvanece. Se vuelve nada, y es jodidamente triste. Alomejor me hago daño queriendo de una manera tan pero tan bestial porque toda mi sensibilidad se intensifica más que el doble y eso es sentirlo todo de una forma inexplicable. A veces me encuentro arriba, muy arriba, y otras veces me encuentro abajo, muy abajo. También podía decir que gracias a esto, a ser como soy, sé perfectamente quienes se merecen ser queridos con tantas ganas.
Porque cuando alguien no me da nada... ¿por qué he de quererlo? ¿por llevar la misma sangre recorriendo por todo mi cuerpo a causa de génetica, de biológica...? No. No estoy obligada a querer a alguien que me hace invisible, a querer a alguien que a mi vista también le resulta indiferente. No recuerdo nada más que una infancia a veces alegre, a veces rota... La persona que no me dio nada no me lo dio porque no estuvo ahí en mis días flojos, en mis lloros, en mis pérdidas de autoestima y autosuficiencia, en mis estados de ánimo. Tampoco compartió sus penas conmigo, ese alguien no fue el hombro en el que pude apoyarme, no fue la mano que me dio para guiarme, no fue el camino que pudiera retomar, no fue mi carcajada del día después a una tormenta que me lo abatía todo por momentos... No fue quien me deseó feliz cumpleaños, feliz navidad ni feliz año nuevo... No. No fue quien me regaló algo suyo, no fue quien valoró algún detalle mío. No fue quien me dio las gracias ni me pidió perdón. No fue quien me abrazó cuando la soledad se abría paso, no fue la hora exacta ni la calle donde estuve perdida. No estuvo ahí en mis días de caer enferma, ni quien me saludó al entrar por la puerta. No fue quien comió conmigo en la mesa, no fue mi compañía ni mi confesor. No me defendió como yo lo hice, no me lloró como yo lo hago. Esa persona no estuvo ahí para mí, ni en mis días, ni en mis meses, ni en mis años. Esa persona no necesitó de una desconocida. Esa persona no miró si alguien se sentaba a su lado con la cara gris y la mirada perdida, no, ni siquiera porque nunca se sentó a mi lado. No celebró mis pequeños logros ni dusfrutó de mis triunfos conmigo. No hubieron ni buenos días ni buenas noches. No preguntó por mi ausencia, ni cuestionó algo sobre mi vida. No se interesó. No le interesé, y aún así sigo guardando algunas cosas, sigo teniendo su foto de carnet en mi tablón de corcho y sigo queriendo a nuestra foto juntos. No había nada más que silencios y no sigue habiendo nada más... A veces arrepentimientos, ganas de matar o de huír. A veces gritos, puñetazos, juegos... Porque así lo recuerdo a él, figura ya muerta, jugando conmigo, sólo jugando conmigo...
Pero la vida es así y está bien decirlo, las personas crecen, maduran, perduran o se van, aún así sigo en lo mío sin pararme a pensar cuántos esperaron por mí, cuantos se quedaron en el camino o cuantos siguieron su rumbo. Tampoco te voy a mentir, es cierto que me da una pena terrible sentir que alguien tan cercano a ti pero tan lejano a la vez, no te quiere.
Hace dos noches pensaba: "No le quiero ni lo más mínimo, joder." ¿Pero me contradigo si ahora se me caen las lágrimas de sólo recordarlo así? ¿como alguien que no me da nada a día de hoy? No lo sé. Supongo que el tiempo tiene que hacer de las suyas otra vez para establecer todo en su debido sitio, pero sí que es cierto que tengo muy cuenta el querer de alguien, el sentirme querida no sólo con palabras sino con hechos, y el querer a quien se lo merezca. Siempre lo tendré en cuenta.
Porque dicen que soy dura, que me muestro como una piedra, alguien sin color que no muestra su cariño, que no tiene sentimientos, que no sabe expresarse... Ahora me encantaría reírme por todas estas chorradas que sale de la gente pero lo que me encantaría explicarles primero es todo esto; no es que no quiera, no tenga sentimientos ni que sea una tía dura, ¡ni que me muestre así siqiuera! ¡no tengo nada que ocultar! Es que sé en qué momento demostrar cariño si me sale, sé cuándo decir que quiero a alguien y sé cómo debo de expresarlo. Claro que todo esto es gratis pero me considero una persona más prudente que alarmante, extrovertida y de esas de: "los amo a todos y el mundo es superchachi y lo veo todo de color rosa y me lo paso pipa con mis amiguitos". Porque esta es otra... Luego llamamos "amigos" a todo el jodido universo. Pero bien, lo respeto. Cada quien es como es y a mí me gusta como soy.
Eso sí, si quiero, QUIERO y de corazón, que luego nos vamos con mariconadas y a mí ese royo no me va. Prefiero querer con el tiempo que querer y luego no querer, y más tarde volver a querer. ¿Eso qué es? Eso no fue nunca querer. (Pero subjetividad win también).
No quiero a todo lo que se mueve, a todo lo superficial. Quiero lo que me mantiene viva. Me apasiono por amar a la música cada día más, por hallarme en el arte, por ver cada día como algo nuevo, como si volviera a nacer. Amo la positividad y el fluir, el corregir cada fallo, el empezar de nuevo y el pedir perdón. Quiero y amo a mis verdaderos pocos amigos, y a mi familia (con excepciones como expliqué antes (más de una)), y mil cosas más.
Así que después de este pequeño discurso rayante que ha salido de mi cabeza sobre "yo" y "querer", espero que se tenga en cuenta al menos dentro de mí todo esto porque es un hecho y simplemente darle las gracias a quien me ha querido alguna vez, a quien me ha dicho que me ha querido y no ha mentido y a quien no me quiere porque es lo que me hace brillar cada día con más fuerza cual estrella idéntica a las demás pero especial y diferente al mismo tiempo. Y gracias sobre todo a quien tiene fe en mí porque soy tal cual me conocieron con mis más y con mis menos como he dicho siempre, con mis defectos que tampoco son pocos y con mis cositas positivas, con mis locuras de cría y con mis melancolías de casi siempre.
Y buena suerte a quienes se largaron sin más (aún estando cerca), no negaré que de repente me entra nostalgia y me da por recordar cosas vividas. Aprendí de todos un poquito y sé que eso me ayudó y me ayudará para definir más mi existencia dentro de unos años, pero creo que el destino ya está marcado para mí y cada vez siento más cerca una próxima etapa que empezará no dentro de mucho. Siempre diré que a quienes recuerdo será porque los quise alguna vez siempre de diferente manera a cada uno, por alguien siempre sacas sus cosas buenas y sus cosas malas y yo me quedo con todas sin duda... Nadie es igual a nadie... Todos aportaron algo a mi ser, y eso me alegra.
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