jueves, 23 de febrero de 2012

1:45



No es por la baja autoestima, no es por no tener a alguien a quien poderle contar tus tardes, no es porque crea que estás sola; es porque este vacío se hace notar aún más cuando sientes que echas de menos a alguien tanto que ni tú podrías haber imaginado que llegarías a hacerlo de esta manera tan profunda, tan fuerte, y a veces tan dolorosa y mortal. Muchos días no pido nada, otros días lo pido todo a la vez. Todo me satura, incluso lo que creo necesitar lo tiro por la ventana sin más. Porque yo soy así, soy un desastre con las personas, a veces no consigo hacer nada bien y cuando lo hago, el mérito me parece insuficiente. Inconformista... pero tantas veces poco luchadora... Hoy me pregunto, ¿qué me hace falta? No me hace falta nada más que el cariño de quien no puede expresarme su afecto físico pero que sé que no olvidan dedicarme, al menos, unos pocos segundos al día. Es que estoy cansada de esta monotonía, de las pocas ganas de hacer algo nuevo y diferente, del poco interés. De esta apatía. Y justamente ahora, cuando tengo todo el tiempo libre que quiera por delante... Siento que lo desperdicio y lo pierdo, lo pierdo como estos ánimos de querer pisar la calle.

Joder, ven ya.


"La distancia es muy puta."


¿De dónde voy a sacar yo la alegría si no?

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