martes, 28 de febrero de 2012

Todo lo haces mal. Controla un poco, corazón.



Y yo... que debería de estar estudiando... aquí me encuentro, con pocas ganas de hablar, pocas ganas de dormir, pocas ganas de hacer todo lo que tendría que estar haciendo ahora mismo. ¿Sabes qué pasa? que no me encuentro bien... "Tanto llanto antojado..." Y es lógico que recurra a ti, aquí y ahora cuando parece ser que tampoco quiero que haya nadie para leer todas las tonterías que me da por escribir... Porque una vez más encuentro escape cuando la garganta se me cierra con este nudo casi imposible de desanudar. No sé en qué estoy pensando, no sé si sirvo para algo o realmente lo que hago, lo hago por la situación... Realmente estoy frustrada, con mis propósitos, los que veo lejanos, y con el mundo en general. A veces quisiera que nada de esto fuera así. A veces quisiera volver al pasado y poder eliminar de la memoria los malos recuerdos, los que en muchas ocasiones vienen y desaparecen cuando les da la gana... los que otra vez hacen que vuelva a mí la agonía desesperante de querer llorar y pagarla con todo mi exterior. Vaya estupidez... Ellos no tienen la culpa. Necesito a alguien que me diga si lo que hago está bien o no, porque  muchas veces me encuentro perdida, voy conociendo gente y desconociendo a otras, porque van viniendo y se van yendo como este maldito tiempo que no para por mí. Qué desafortunada me siento cuando a quienes creí, a quienes valoré, y por quienes luché porque estuvieran a mi lado, los veo y no los siento... Quizás no lo hice lo suficientemente bien. No lo sé. ¿Qué quieres que piense? No es más que pasado, y a mí el pasado no me debería de afectar. No sé por qué estoy aquí, no sé a dónde me debería de dirigir, sigo sin saber qué haré y sigo sin saber cómo lo acabaré.

Estoy viviendo como quiero, esa es la verdad. Y ayer fue un buen día, y ayer también sabía que hoy no lo iba a ser. Aún no entiendo el por qué lo sabía, pero mírame, estoy agotada de comerme tanto la cabeza con todo el cuestionario que me invento. Estoy casi sin fuerzas. No puedo negarme a mis obligaciones por más que quisiera. ¿Justo? ¿no justo? Es mi vida... y sigo haciendo lo que quiero. Tuve la peor borrachera de mi vida hace 3 días y si la tuve fue porque quise, nadie me lo impidió, y suerte tuve de que no me hubiera pasado nada. No era mi obligación, no fue en contra de mi voluntad, y a pesar del día después, de las consecuencias, de las jaquecas... me siento bien conmigo misma sólo por esa razón; porque tuve un buen rato en ese presente, porque me reí, porque disfruté y porque ese alcohol me hizo que lo olvidara todo, absolutamente todo... Sigo siendo la pesada que no controla sus impulsos, lo sé, pero no me puedo impedir a mí misma hacer algo que quiero hacer... a pesar de que sea hasta inmoral y fuera de lugar. ¿Qué pasaría si toda mi vida pudiera ser así? Seguramente sería un caos. Imagínate: hechos indebidos-consecuencias. No lo pasaría tan bien, pero al fin y al cabo... pienso en el presente.

Entonces, ¿por qué no estoy estudiando ahora cuando debería? Porque lo que quiero hacer realmente es escribir. ¿Habrá consecuencias? Quizás suspenda el examen, pero no pienso en el mañana... Dime si debería de pensar en el mañana, o en el ahora. ¿Ves cómo me complico? Con lo fácil que es... Por eso no me entiendes... Pero igualmente vengo, me tomo mi dosis diaria, y me vuelvo a ir, como toda esta gente... ¿qué somos? o, ¿qué somos para ellos? Da lo mismo, lo primero lo iré solucionando poco a poco a lo largo de mis años, todo lo demás sobra, porque ya sé que habrá mejores días, mucho mejores... estoy segura.


"Todo lo haces mal. Controla un poco, corazón."


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