L'art est la solution au chaos. Every touch, every smile, every frown. A melody, a memory, or just one picture.
viernes, 30 de septiembre de 2011
Otoño y sus manías.
Cuando llega el invierno, las sombras de tu infinito pasado vuelven a soplar con fuerza en tu ventana empapada de esas mil partículas de lluvia repartidas por ella, acompañándote con la suave brisa de esa dichosa manera que tienes de respirar contagiándomela cada vez que me pides que deje de hacer por una maldita vez que vuelvan los monstruos de mi interior a sacudirme siempre de noche... En primavera sales a respirar aire fresco que se une a ese aroma de flores de campo... ese campo el cual te lo imaginas lleno, lleno y lleno de verde contrastado con lo blanco de los pétalos de las margaritas, ese campo enorme al que nunca has tenido la oportunidad de pisar cuando todo lo deseado, hoy por hoy, te queda temporalmente a años luz cuando lo comparas con todo lo que has querido hacer y has hecho ya. Bebes de la sal de las olas del mar cuando llega el verano que se asoma por cada paso de luz que le dan tus ojos con esa energía tan penetrante que entra por todo lo oscuro de tu pupila. Y... el viento de otoño te vuelve a traer con él cientos de días que creíste que no habían sido tan amargos como los de ahora, sólo para arrebatarte todo lo bueno que dejaron a su paso, con esas mil situaciones llenas de risas y curiosos momentos que se guardan solamente en la memoria inyectada en la parte izquiera de tu cerebro... Porque últimamente lo que ves son lágrimas de una nostalgia que por momentos te quita la vida, volviéndote a decir que no eres nadie en este puto mundo si nadie te hace alguien, porque quizás, la mayor parte del tiempo, te lo pasas pensando en eso, en esas minúsculas cosas que hacen volverte un fracaso donde a veces te da la sensación de que esas mil personas a tu alrededor se vuelven cero solamente cuando necesitas a alguien, o cuando quieres compañía, o cuando quieres un simple abrazo que te puede devolver el aliento. A veces eres invisible, porque cuando llega el otoño, todas las hojas en el suelo vuelven a tener más importancia que tú y tus cinco mil historias que tengas para contar o todas esas sonrisas que tienes para regalar... Porque cuando llega el otoño, entra con un color anaranjado a tus venas que se vuelve de un rojizo cuando llega al corazón, bombeando toda la trayectoria de tu necesidad y misión en este planeta que a veces opta por no alinearse en el segundo exacto en el que tiene que hacerlo sólo para que veas que todo nunca va a ser como tú quieres... Porque cuando llega el otoño a tu alma, las mariposas se vuelven negras y caen cuando emprenden el vuelo sólo porque ni siquiera las estaciones se ponen de acuerdo, porque ni siquiera las putas estaciones quieren que todo, al fin, encaje...
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