Un día más estoy orgullosa de poder decir que he sido capaz de mantenerme serena antes de creer sentir lo que estaba a punto de ver sobre mí. Todo está bien y también cuando estoy segura de que yo también hago lo posible por mentalizarme de que al final todo cae por su propio peso. Se acercan días importantes en estos tiempos de evasión sobre el mundo y sus terribles manías por torcerse cada vez que creemos que todo está perfecto. Días que anuncian comienzos y finales, y, Dios, me siento tan bien conmigo misma y con mi alrededor que me es casi imposible describirlo. Terminan unas vacaciones llenas de mil recuerdos cosechados que voy recogiendo poco a poco guardándolos en un cajón para cuando me dé la gana a mí, poder abrirlo y recordar que cada verano se va superando, ¡y pensar que aún quedan cientos por delante!
Ya es hora de intercambiar su fuego por palabras,
ya es hora de replegar las alas rumbo a casa.