" Mientras tú duermes, yo amanezco. "
Probablemente sea normal que me entre de repente tal repugnancia hacia ciertas palabras, ciertas personas, ciertos momentos, siempre concretos, que hacen que saque de mí una persona que muchas veces desconozco porque, a decir verdad, estoy en el límite, no tengo paciencia y las malas caras ya son algo común, las malas miradas y el intentar hacer creer que no estoy fingiendo, que yo también tengo un tope, que puedo explotar de rabia y aguantarme el llorar sólo porque pienso que es mejor así, consumir muchas veces la rabia sólo por dentro sin mostrarla. Creo que es más fácil así. Será que me he vuelto alguien frío, alguien a quien ya no pueden ni podrán manipular tantas veces, alguien que se convierte en mucho más fuerte que hace tiempo atrás, alguien a quien la confianza ya no le parece suficiente ni imprescindible si no hay más cosas por medio, y este alguien es capaz de derrumbar muchas cosas con simples palabras también, podría volverse aún más despreciable y sacaría todo lo que quisiera sacar en tan sólo cuestión de segundos, podría dar un portazo e irse o simplemente darse la vuelta, arrepentise de estar en el lugar exacto donde estás tú y encontrar otro alejado de muchas caras de no entender una mierda, de las preguntas de si algo pasa, de por qué razón actúo de esta forma y no de otra, como de no ser comprensiva por ejemplo. ¿Comprensiva ahora para qué? ¿A qué tengo que aceptar? ¿qué tengo que tolerar? Ya he tolerado mucho, me he dejado ir, me he dejado golpear con alguna que otra humillación por parte de personas a las que considero amigos, importantes, especiales, lo que quiera que fuese, y yo no soy amiga de nadie para recibir un grito, un golpe, momentos amargos o simplemente palabras hirientes. Simplemente a veces creemos que llevamos la razón en muchísimas cosas, creemos que podemos estar por encima de alguien, no sé por qué, por un cuerpo quizás, por un saber vestir, por un saber ser simpático con el resto del mundo, con toda la subjetividad del universo. Bah. Estoy cansada y vuelvo a replantearme muchas cosas. Quizás me he encontrado otra vez con un error en mi vida, con alguien a quien aún no conozco del todo, o alguien que me deja ciega... Me encantaría poder descubrir esa cara oculta que muchos tienen, porque, realmente, cada vez estoy más de acuerdo en que en este maldito sitio nacemos solos y morimos solos. La gente viene y va, la virtud está en saber valorarles, en saber cuidar una relación si hay interés, si hay cariño... Y yo, gracias a Dios, puedo estar tranquila por saber que al menos queda gente verdadera por el mundo, no de esa a la que pintan con la palabra "perfecta", simplemente a la persona REAL, a la que se equivoca pero sabe rectificar, a la que sólo te puede hacer daño por el amor que sientas hacia ella, aunque esto también puede pasar con el resto, pero no de la misma manera. Hay clases y clases de personalidades con las que me encontraré en un futuro, sólo tengo que saber aceptarlas, adaptarme... Que los cambios a veces no son buenos, pero tampoco malos y sé que muchas cosas de las que he vivido ya me servirán más adelante para darme cuenta de que no todo lo que parece rosa lo es, de que no todo lo que parece 'bello' lo es, que no todo lo que parece 'perfecto' lo es... Uf. Sí, cada día tengo más claro que se necesita tiempo para llegar a conocer a alguien realmente, que no hay que dejarse machacar, que no hay que tolerar lo que NO se puede, joder. Que no todo lo bueno son las risas con las que poder acompañar las tuyas, existe mucho más que eso, hay que mirar más allá. Saber estar, saber entender que el mejor abrazo que te pueden dar es el que no pides... Y los míos los quiero tanto que no me gustaría que los rechazaran tantas veces.
Pero, lo único que sé ahora mismo, lo único que me envenena la sangre esta mañana es el no entender por qué aún sigo sintiendo ese fuego interior que me quema por dentro cada vez que veo a esa persona acercarse de esa manera a otras. No entiendo el por qué de esta clase de 'celos' estúpidos de niñas de 13 años que no saben autovalerse por sí mismas aún... No entiendo por qué a veces te llego a odiar, por qué a veces no puedo tenerte delante de mí, por qué a veces no puedo dejar que te quedes delante de mis ojos, por qué a veces mi mirada ya no quiere ni buscarte, mi voz no quiere ya ni hablarte... por qué a veces lo que necesito es únicamente que no te acerques, sólo que me dejes respirar, que me dejes mi espacio, mi tiempo para todo. Pero joder, te quiero tanto... Te quiero tanto que hasta me duele. Me duele el hablarte así, me duele tener que pedirte perdón porque si no significaras algo para mí... sé que no me molestaría ni en pensar en lo que me puedo estar equivocando...
No lo entiendo, te juro que por más que busco alguna respuesta, no encuentro absolutamente nada. Pero... tampoco necesito que te vayas, tampoco necesito no verte... Porque si no te volviera a ver por alguna razón, no sé qué me pasaría por la mente, no sé qué sensación pasaría por todo mi cuerpo... sólo sé que buena no sería. Necesito de ti, joder. ¿Aún no lo entiendes? Y nunca pensé que podría llegarlo a pasar tan jodidamente mal por alguien que pasaba desapercibido, por alguna de esas típicas personas que aún no conoces pero cuando está ahí, tan ahí, es como si el destino te gritara: hey, acércate, no vas a perder nada, sino a ganar a alguien. Y sabes que será diferente, pero no que llegarías a perder tanto el norte y el equilibrio sólo por ella...
No retrocedería el tiempo. Sé que si ahora derramo lágrimas es porque tengo algo aquí, tengo corazón, sentimientos, soy persona y en mi día a día influyen todas las personas que pasan por él. Simplemente a veces... me gustaría que las cosas fueran diferentes. Tener ese algo por lo que poder gustar, ese poder de atracción y la intuición para antes de poder escuchar cualquier cosa que sé que no me va a sentar bien, taparme los oídos, cerrar los ojos y hacer como que no me quedaré ni siquiera con la intriga, porque lo que me hace sentir mal, a mí ya no me interesa.
No pasa nada. Seguiré aquí con mis sopas mentales echando de menos, queriendo a cierta gente aquí que no me duele tanto, por la que el tiempo, el dichoso tiempo, haya hecho que crea en todo lo verdadero que alguien puede proyectar por sí mismo, con esa fuerza inigualable que no se compara a la de cualquier otra persona y ese saber estar, saber perdonar, saber dar ánimo y apoyo en mis días cojos, porque últimamente es lo que más necesito, no el rechazar ni el sentir rechazo, quizás sólo todo lo contrario. Nadie dijo que había dejado de ser una irónica.
Ojalá estuviera aquí, a mi lado, en este preciso instante, la persona, la única persona que me gustaría que estuviese, abrazándome y diciéndome que no todo es para siempre, que aprovechara el momento, que tampoco valdrá la pena arrepentirse de algo que ya he hecho, y que no vuelvo a hacer las cosas mal ni bien, que simplemente... las hago.
Sí, en días como hoy, también te echo de menos.
Good night.


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