" El aleteo de una mariposa en Londres puede desatar una tormenta en Hong Kong "
Que si me paras los pies... me salen alas.
(y hay quien lo sabe)
El caos llegó con múltiples cargas eléctricas que reproducen la monotonía de cada día al planear la huída perfecta que me hiciera despertar en otro lugar, quizá al lado de ti y tal vez próximo a este, para no alejarme nunca de las buenas cosas que trae consigo el sentirme más afortunada que nadie por este don que he recibido al permanecer inmóvil pero inquieta sintiendo que cada vez que me alejo de ti, también respiro, pero no el mismo aire...
Y esas pequeñas cosas hacen grandes cambios en mí, positivos o negativos. Pensar una vez más que no me hace falta demasiado para vivir y prediseñar la burbuja de oxígeno que he estado guardando durante mucho tiempo, pensando en cómo sería mi futuro si tú no estuvieras ahí para ser abrazada como cada vez que tenía la mínima oportunidad de acercarme y pegarme a ti como un imán... que atrae, que nos atrae a ti y a mí que somos polos opuestos, tan opuestos... Por eso me entiendes, porque somos iguales pero tan distintas a la vez que me es imposible imaginarte buscando otra voz que te diga que es difícil verte en otro mundo que no sea en el mío. Porque no, porque si quiero cambios, busco en él toda la energía que pretendo mantener con todo lo que tú me has enseñado a expresar, de la manera en que tú me has enseñado a volar y sujetar mis alas que se vuelven susceptibles a cualquier ataque que no vea llegar antes... Cuando aún era incapaz de decirte que ojalá hubieses estado flotando a mi lado unos segundos más, porque el tiempo contigo se volvió cero y aún lo recuerdo. Bastó dejarme atrapar por otras miradas que no hacían más que confundir, engañar, destruir... para que tú no caminaras más a mi ritmo, ni por las mismas calles que pisamos, ni por los mismos charcos que saltamos. Y me sabe bien decir que te quiero aún sea en silencio. Me sabe bien este sabor agridulce que me dejaste junto con tantos malos ratos que me hiciste pasar... Y sigues estando ahí, sigues siendo la misma, y seguro que sigues riéndote de las mismas cosas que aunque no comparta contigo, te sigue haciendo ver que como las canciones, llevo la misma melodía y el mismo trato de siempre: esa frialdad que tú no cuestionabas y todo el calor humano que supe dar en días grises.

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