Perdona si me pongo nerviosa. Pensaba que no te encontraría y afiné mejor la puntería. Y mírame, aún sigo siendo la misma que era antes de ayer cuando aún te quería. Me retiré haciendo el suicida. No sé por qué no hubo despedida, y abracé a muchas parecidas. Nunca olvidé aquella sonrisa que imaginé durante mil vidas, y te busqué después de cada herida. Y mírame, aún sigo siendo la misma que era antes de ayer con algún fracaso encima.
Y me acostumbré a tenerte lejos, y lloré... delante de un espejo.

Tu blog me encantó, y lo sigue haciendo cada día con cada entrada. El texto, las imágenes, cada punto y cada coma. Son cosas que solas no tendrían sentido pero de las forma en que los unes se hacen únicas.
ResponderEliminar