jueves, 26 de mayo de 2011

Me estoy quedando sola, no hay abrazos en mis brazos, te los vas llevando todos...

Hay días en los que me pregunto que por qué existe la existencia, que por qué razón hemos llegado aquí, a este mundo, cuál es nuestra misión, qué debemos hacer, de qué tenemos que disfrutar, cómo tenemos que aprender a vivir bien, para qué existen metas y logros, sueños, placeres, amores, amistades... si luego acabamos por morir, por qué tenemos que luchar tanto por algo si cuando llegamos a él y los alcanzamos, luego querremos más, y luego seguiremos queriendo más, y más, y más... Y nunca nos cansaremos, y nunca nos saciaremos, es un afán de superación extremo el que nos rodea por todas partes, ¿y todo para qué? ¿Para sobrevivir y para luego morir? ¿Existe acaso alguna lógica o algún pensamiento lógico? Nos sacrificamos de una u otra manera para obtener lo mejor, para hacer lo que nos gusta, para ganar dinero y mantenernos independientemente para poder vivir... ¿Y luego? ¿Qué pasa luego? A veces creo que es cierto que en realidad no vivimos una realidad, sino que, como alguna clase que otra de filosofía me hizo pensar, esto puede que no sea más que algo que ya ha pasado, una realidad dentro de otra, una ficción, o algo que no existe, una prueba, no hay destino, no hay fin... sólo hay un curso de vida por delante, y puede que el que más años viva, por algún casual, sea quien mejor se ha podido mantener, quien haya tenido una vida más sana que la de otra persona cualquiera... Pero luego, qué es la suerte o la mala suerte... si una persona joven ha luchado por lo que ha querido, ha sufrido para conseguir lo que ha deseado, lo ha logrado... alcanza ese poquito de felicidad plena para luego morir por culpa de un accidente, ¿qué sentido de ser tiene eso? No lo entiendo. Eso no es justo. Eso es una cruel realidad, la cual pasa día a día... en todas las partes del mundo... Entonces... ¿qué es esto? ¿qué estamos viviendo? ¿por qué a veces no vemos lo que tenemos? ¿por qué no valoramos lo que tenemos? ¿por qué despreciamos oportunidades únicas? ¿por qué no arriesgamos? ¿por qué no podemos vivir bien? ¿por qué, si vida hay sólo una, llegamos al extremo de hasta a quitárnosla? ¿quién no nos dice a nosotros que las cosas pueden cambiar? ¿por qué somos tan... estúpidos? ¿por qué razón no QUEREMOS lo que tenemos? ¿por qué no cuidamos a lo que más necesitamos? ...

Pensé que era un buen momento para ya de una vez dejar fuera todas esas lagrimitas que se iban acumulando dentro de mi retina para porder al fin sentirme bien, para que mi interior estuviera tranquilo, en paz, sereno... porque era eso lo único que pedía, estabilidad y un equilibrio constante con el mundo y con mis sentimientos. No hizo falta nada más, te aseguro que no hizo falta nada más. Estaba inquieta, pero callada, no sabía cómo arrojar toda esa mierda acumulada fuera de mi ser... Fueron tantas cosas las que me hicieron cambiar de estado anímico que ya no me cabe duda de nada. Todo está demasiado claro porque me lo han puesto a mí, ahí, en bandeja... para comérmelo y antes de tragar, saborearlo... Ya lo presentía. No soy ni ciega, ni tonta, pero pensé que habrían días mejores, y claro que los habrán, y si después de la tormenta llega esa calma, pues mejor que mejor, pero ¿cuándo? Paciencia porque todo llega, todo viene, todo va... No me quedan palabras, no me quedan ganas, no me quedan fuerzas, no me queda espacio, no me queda tiempo, no me queda nada. Di tantas cosas. Ofrecí tantas cosas que ahora siento que me estoy quedando sin nada. Y qué pena me da eso, qué pena... Qué pena el no abrir los ojos antes, qué pena el quemarse tanto por alguien, el querer, el cuidar, el proteger, el estimar tanto a alguien para luego llevarte una decepción. Qué pena me da todo esto... El sentir miedo incluso, aunque ya de por sí me dé pánico sentirlo... Estoy colapsándome de preguntas retóricas que ni siquiera entiendo, pero ya está bien de una vez, ¿no? Ya es suficiente, ¿no? Yo no quiero vivir una vida así. Yo quiero querer lo que tengo, quiero darle sentido a mi existencia, quiero cuidar de los míos, quiero enseñar, aprender, caer, levantarme... quiero hacer todo lo que esté a mi alcance, no quiero nada de presión, quiero mi libertad para hacer lo que yo crea que es conveniente, quiero estar ausente, aunque sea un poquito, sólo un poquito... Si yo no pido nada, ¿no lo ves? Yo nunca he sido de pedir nada a cambio, yo entendí que las cosas no iban así, me conciencié de tal manera que nadie podría imaginárselo, porque soy yo y mi estabilidad emocional. Yo quiero querer a quien verdaderamente me quiera, yo quiero dar un abrazo cuando yo quiera darlo, yo quiero aprovechar todo lo bueno de esta vida para madurar, madurar, seguir madurando... siempre, y no tener fin, y sentirme mal, y llorar, y sentirme bien, y reír... Y odiar días, momentos, personas... odiar. Hacer las cosas bien ahora mismo creo que es mi único propósito. ¿Luchar? Lucho por salir de esta isla, por evadirme de todo lo que pueda pasar de aquí a ese tiempo, por buscar aires nuevos, un nuevo ambiente, conocer gente nueva y dejar atrás todo este pasado que será en ese entonces... Quiero crecer de una vez, quiero independencia y quiero cambiar. Tengo metas, sueños... deseos, ilusiones, sentimientos, emociones... que se vendrán conmigo cuando yo muera.

No hay comentarios:

Publicar un comentario