Dime que hay algo diferente en tu voz, en tus manos o en tu mirada. Dime que no te has arrepentido, que no me quieres cerca y que no soy lo que buscabas... Dime que recuerdas el último adiós que de mi boca salió cuando quisiste que entendiera que mi vida es mía y la tuya es tuya.
Colores sin mezclar se agolpan sobre mi espejo de día cada mañana para ver que todo había sido siempre diferente. "Ni siempre ni nunca, ni tú ni yo". No eres igual a mí ni pretendo que lo seas. Llevo mi esencia en pedacitos de rojo azulado recorriendo cada una de mis finas venas, ¿o es que acaso no lo ves? Supero el obstáculo que me pusiste delante absolutamente sola.
No había observado nada más bello que tú en lo que llevaba de vida. A veces pienso "la vida es cruel si no te quiere el destino conmigo", pero no hay nada que hacer. Ahora me subo a lomos de un caballo blanco de larga crin llamado "Vida" para experimentar lo que tenía que llegar después de ti.
Ojalá pudiese serte sincera y decirte que me he enamorado perdida-, loca- y jodida-mente de ti.
¿No hueles algo diferente? Yo sí. Es la libertad que me regalas para que la pueda saborear entre mis labios que lo único que hacían todo el tiempo era buscar los tuyos. Y en su aroma se puede diferenciar un volar que emprenderé cuando al fin te haya olvidado. No. No me entiendas mal. A ti no, a este sentimiento tan grande que lo llego a confundir contigo.
Fue diferente desde el día en el que creí que me... eso.
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